Me quedo contigo

29 10 2011

Al fin y al cabo, somos el producto de las decisiones que, con mayor o menor libertad (y acierto), vamos tomando.



Reutilizando

28 10 2011

Había quedado con mi hermana a tomar un café. A la salida, la noche estaba ya caída. Subí por la calle Goya y vi que apoyados sobre un árbol alguien había dejado las partes de lo que había sido una vitrina-expositor. Me llamaron la atención las lámparas (que incluían barras delgadas de luz fría), y me propuse inspeccionarlas.

Pese al polvo, parecían en buen estado. Si bien, no fue fácil separarlas del armazón al que venían adosadas. Tal vez alguna esté fundida -pensé. Es por ello que cogí un tubo más de repuesto.

Al llegar a casa, pelé uno de los cables con clavijas especiales, para seguidamente conectarlas a la red eléctrica.

Funcionaban perfectamente :)
Ya les he buscado utilidad: alumbran ahora la despensa de casa (14W frente a 25+25W de las bombillas previas, casi na’).

¡Qué cantidad de cosas tiramos innecesariamente a la basura!
Las barras fluorescentes, cuando menos, debieron llevarlas a un punto limpio…



Entré

26 10 2011

e instintivamente me santigüé. Inmediatamente me dí cuenta; pero por fortuna, estaba solo. Era hermosa, el alfombrado, impoluto. Sobre el alféizar interior de algunas ventanas, el Corán,  dado la vuelta. Todo tenía su razón de ser; esta vez, se trataba de ejemplares en árabe.

Mezquita Estambul

Detalle del púlpito

Celosía mezquita

Celosía mezquita



Sencillamente, gracias

16 10 2011

Como desde Navidades de 2007, me enfrascaba en el apasionante viaje vocacional de Robert J. Cole, de Jese ben Benjamin y su caftán, sombrero de judío incluido, sin verdaderamente serlo.

Rebasaba la página 500 -no me avergüenza decirlo- y leía “refectorio” (comedor). Inmediatamente saltaba el claustro de aljibes (bonita palabra árabe) del convento de San Esteban a mi cabeza. Allí donde Miguel de Unamuno debatía vehementemente, con el padre Arintero O.P., los asuntos de la razón que a su fe quería sostuviera.

Y pensaba, agradecido, ¡qué cantidad de cosas me han enseñado los dominicos de Salamanca! Que también los de otros lugares, pero en el tiempo en que uno es esponja, esponja curiosa, ellos siempre estuvieron a mi lado.

Incontables son las ocasiones en las que olvidamos dar gracias a Dios por tanto bueno como nos ofrece… Aunque tú no lo sepas, porque Él ya lo sabe:



My BB is not working!

14 10 2011



Cómete tu propia comida de perro

13 10 2011

Bueno, pongo fin al día con la lectura del artículo-bomba con el que por descuido (lo compartió con el círculo equivocado) Steve Yegge, reputado ingeniero de Google, presenta al mundo su visión más intimista (por sincera) acerca de la popular compañía, sus ways of working y procesos, los de la competencia, y su último lanzamiento estrella: Google+ (vs Facebook)

http://goo.gl/o3g63

Quienes tengáis cuenta de G+ podréis acceder, quienes no, podéis tranquilamente pedirme una invitación.

¿Recuerdan…? No mucho tiempo atrás, el summum de los errores consistía en enviarle a tu novia o a tu jefe un mail inoportuno. Ahora, las redes sociales amplifican las “cagadas”: deben contarse ya por cientos, quienes llaman a la oficina justificando su ausencia por enfermedad-indisposición y, por obra y gracia de las etiquetas, aparecen en las fotos de sus amigos, corríendose el fiestón padre…

Retomando el tema original, creo que hay dos-tres elementos clave (algunos correlados), infinitamente más sencillos que cuantos ha podido presentar el “ingeniero verborreico”, y que vendrían a explicar el éxito de Facebook, así como el mantenimiento de su indiscutible posición preferente; a saber:

  • el TTM (time to market)
  • la resistencia al cambio del usuario medio (no todo el mundo tiene el perfil técnico de tus empleados-beta-testers)
  • la inmensa comunidad de usuarios del primigenio (casi todo el mundo está en FB, la gente no quiere volver a empezar).

Ah, no debí obviar un cuarto elemento también determinante, común al lanzamiento de G+ y Google Wave (su fracaso precedente que, pese a su inmadurez, contaba con mi simpatía): crear grandes expectativas pre-lanzamiento, que una vez dentro, se desvanecen…

No puedes, por tanto, pretender presentar más de lo mismo, y batir a tu competidor. Tal vez el reto pase por darle una vuelta de tuerca, un enfoque diferenciador, al tiempo que complementario, que le permita destacar entre la masa (de proyectos), evitando así la costosa disyunción que, para el usuario final, toda elección de esta magnitud comporta.

[Nota: cierto es que hay cosas de G+ que me han parecido acertadas, algunas incluso brillantes, pero el proyecto per se, me pareció desde un principio demasiado ambicioso. Como se ha venido observando desde la presentación de G+, Facebook ha sabido ponerse al día, incorporado los clones-adaptaciones funcionales más interesantes a su plataforma.]



Frfrfrriiiio

10 10 2011

Hoy estuve en Zara, y me pareció curioso cómo, ahora que ya no es necesario el aire acondicionado, mantienen la temperatura de las tiendas artificialmente baja.
¿Por qué?

¿Te probarías una prenda de abrigo si hiciera calor? ¿Os habéis fijado también en que han instalado termómetros digitales -lo he visto dos veces- donde indican la temperatura exterior?

Está claro que dejan poco al albur, porque hasta el más pintao es predecible; estamos cortados por un mismo patrón, y a los estímulos más primarios, manifestamos comportamiento similar.

Hace algún año, recurdo que en Massimo Dutti me horroricé al ver mi imagen reflejada en un espejo “estilizante”. Supongo que habrá quien lo agradezca, pero un servidor, parece padecer raquitismo ante espejos trucados.

¿Y qué me dicen de los espejos color bronce de El corte inglés? Subes en la escalera, miras a la izquierda, y por momentos, un chute de autoestima. ¡Qué bien nos sienta el colorcito tostado que su superficie refleja! Es precisamente ése, el estado idóneo para picar algo, algo de ropa.

Ya saben, coman bien antes de ir a Carrefour; suban las escaleras de ECI cual caballo con orejeras (anteojeras).



¿Eing?

9 10 2011

- Es que con el corazón en la mano te digo que eres muuuuy gracioso. [Escribió en Facebook, con su fina ironía. El último comentario de su amigo, le había molestado]

Al leerlo, Carlos no pudo por menos, llamó ipso facto a una ambulancia.

- ¡Qué drama! La chiquilla, la chiquilla ¡se ha arrancado el corazón! -Acertó a decir- Pero, ¡por Dios santo!, ¿era necesario llegar hasta aquí?

La unidad medicalizada llegó a tiempo, pero Inés, sorprendentemente estaba bien. No entendía qué hacía el equipo de sanitarios llamando apresurado a su timbre; se habían preparado para lo peor.

- No, usted no puede ser Inés, por favor, el tiempo juega en nuestra contra, llévenos donde esté.

No había nadie más en la casa. Fer, su novio, había salido de primera mañana rumbo a Goteborg.

- Pero si…

En aquel momento, el sonoro riiiiiiiiing del teléfono góndola estremeció a todos.

- ¿Sí?

Carlos respondía al otro lado, sorprendido de oír su voz temperamental.

- ¿Ya han llegado?

- Entonces, ¿has sido tú? No entiendo nada. Esta vez has ido demasiado lejos con tus bro-mi-tas.

- ¡Pero si tú me escribiste “con el corazón en la mano”!

¡Claro! Ahora sí, todo cuadraba; Inés había mezclado dos expresiones: “tener el corazón en un puño” y “con la mano en el corazón”.

Inés se excusó abochornada, sus mejillas lo atestiguaban. Una vez hubo aclarado el malentendido entre ella, Carlos y el equipo del Sámur, todos reían. Carlos e Inés, Inés y Carlos, habían tenido sin duda, días de mayor lucidez.



El taburete

7 10 2011

Solíamos ir a Portugal a comprar café torrefacto. Al regreso, la parada en la fuentecilla donde tras accionar la rueda empezaba a surtir agua fresca, era habitual. Claro que en realidad, poco importaba la sed, sí la ilusión.

Aquel día se me antojó un bonito taburete de madera, y mis padres accedieron a comprarlo. Era mi taburete, y en la tienda de ultramarinos, en la humilde cocina-sala de estar-comedor, que al tiempo hacía las veces de distribuidor al resto de estancias, lo usaba para sentarme a la mesa. Y no asentaba a la primera, rara era la vez en que, sin necesidad de girarlo, no cojeara.

El suelo era irregular, pese a tratarse de una planta baja, el piso reposaba sobre el entramado de madera de la cochera. Y el paso del tiempo había hecho mella en la disposición de las tablas. Para encerrar el coche, había que bajar la cuesta y girar a la izquierda. Si levantabas una de las piezas cerámicas hexagonales del mosaico, veías por un agujerito el SEAT 127. Pero había que hacerlo a escondidas.

Pero pregunto: ¿era el taburete o era el suelo? En realidad la responsabilidad era compartida; claro que, de haberse tratado de un taburete con tres patas, el “problema” no habría sido tal.

Yo hoy analizaba las tres patas que debe tener el taburete del éxito personal: trabajo, capacidad de sacrificio y amor propio. Además, sucede que, al trabajador nato, la capacidad de sacrificio habitualmente le viene dada.

¿Y el material nuclear de ese asiento?

- La integridad; sin integridad personal, no se concibe un éxito en plenitud.



De anáforas y otras figuras literarias

6 10 2011

Estaba escuchando la radio, me ha llamado la atención una metáfora, y he pensado “no sé por qué asociamos de forma exclusiva las figuras litararias con la poesía (y la lírica)”. Y me ha venido a la mente el mnemónico que utilizaba para acordarme de la anáfora: me imaginaba a una amiga, Ana, repitiendo una frase muchas veces…

De ahí he saltado a las ánforas, quizás porque el otro día hablaba de ello con un amigo. ¿Sabéis a qué se debe su característica forma? Debió ser en clase de Cultura clásica donde lo aprendí: permitían transportar por el mar de entre tierras (Mediterráneo) líquidos, pescados, conservas, especias y supongo que salsas como el garum (apreciadísima por los romanos), cuya fábrica principal tenía sede en Baelo Claudia, Cádiz.

A lo que vamos, ¿la forma? Atiende a razones prácticas: a la llegada a puerto, eran clavadas en la arena, manteniendo así su posición vertical, y el contenido transportado.






Stop SOPA