Realidad vs. ficción
24 09 2011El vídeo tiene algún tiempo, aunque no por ello es menos interesante:
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El vídeo tiene algún tiempo, aunque no por ello es menos interesante:
Hace algo más de un año, compartía -tal vez vía Facebook- esta bonita foto:
Sugerente pregunta, ¿cierto? Era Pilatos quien interpelaba al mejor interlocutor que pudiera dar respuesta a tamaña cuestión…
Esta mañana, me acordaba de ella. Porque, como algunos sabéis, estoy disfrutando del librito “La estupidez es pecado” Cien preguntas a Santo Tomás de Aquino. No llega a las cien páginas, pero no hay ni una línea sobrante, ni una palabra de más. Alemán, tenía que ser el autor (Hans Conrad Zander).
Todo cuanto hasta el momento he leído, me ha llevado a la contemplación, estado precedente al de la interiorización. Y la respuesta que el propio Tomás (porque antes de ser santo, fue Tomás) ofrece en su Summa al asunto de la verdad es brillante. Su compendio es como sigue:
El entendimiento humano recibe su medida de la realidad. Lo que un ser humano piensa no es verdad por él mismo. Es verdadero a causa de su concordancia con la realidad. En cambio, el entendimiento de Dios da la medida de la realidad. Pues cada cosa es tan verdadera en cuanto copia al entendimiento de Dios.
Creo que descubrir motu proprio la filosofía es infinitamente más provechoso que trabajarla a golpe de examen. Afortunadamente, no la “sufrí” en segundo de bachiller.
Esta mañana, una persona ha tenido un gesto bonito conmigo; y como corolario a la primera reflexión que ha venido a mi cabeza, esta otra:
Hasta al mayor de los creyentes le sobrevienen (coyunturalmente) dudas de fe; incluso el más beligerante de los ateos, tiene experiencia de Dios.
Como suelo decir, la noche (el momento de la reflexión, del encuentro con uno, (que puede debe trascender -horizontalmente- hacia el encuentro con el igual, y -en vertical- con el Padre)) se posa al caer, día sí, y día también, sobre la humanidad entera.
“Contemplata aliis tradere”
“Contemplad y dad lo contemplado”
Sto. Tomás de Aquino O.P.
Bueno, parece que con un poquito de tiempo, he encontrado una solución elegante al hecho de que el dominio raíz no cargara: una redirección 301 del protocolo http.
Para celebrarlo, comparto esta alegre canción con vosotros:
Vicente, tengo planeado algún artículo que te gustará (entre tú y yo: sobre el Doctor Angélico).
Saludos para todos, gracias por seguirme.
¿Os acordáis del pueblo donde cuantos más burros había, más suspensos registraban sus estudiantes? ¿Y el pueblo donde a más nidos de cigüeña, más nacimientos?
Este artículo, me ha traído a la mente precisamente esto: http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2011/sep/09/bad-science-research-error
Cómo me gustaban las prácticas de contraste de hipótesis para la diferencia de medias con el SPSS.
Me ha sobrado pan de colón, y se ha endurecido. No me gusta tirar comida, porque nunca lo vi en casa y, más aún, por convicción. No podría dar gracias a Dios por algo que luego, alegremente, tiro a la basura. Y se me ha ocurrido hacer un ensopao.
No tiene nada de misterio: cortar el pan duro, como cuadre, en trozos de tamaño algo menor que una nuez, echar azucar, eko, o alternativamente cola-cao. Se sirve leche, preferiblemente caliente, y listo.
Era el postre que mi abuelo Vale todas las noches tomaba en el pueblo, y mientras lo preparaba ahora, me he acordado de la abuela y del abuelo. Voy a llamarla, seguro que se alegrará. Además, tengo algo bueno que contarle.
ser inconformista, que ser ambicioso.
¿Cuál prefieres? Yo lo tengo claro.
Saber dimensionar un proyecto es crucial para el éxito del mismo. En esta línea, saber que matar moscas a cañonazos no es el camino, puede ayudar…
Creo que es el primero, pero no será el último artículo que escriba sobre el magistral libro de Goleman.
Hoy durante la comida me he acordado de él; ¿el tema de conversación? Las entrevistas de trabajo.
Un compañero -diré que tiene dos hijas como dato orientativo de su edad- comentó que conoció a un alumno de su facultad que, pese a finalizar sus estudios de telecomunicaciones con brillante expediente, tardó más de dos años en encontrar trabajo. “Además, -señaló- era la época de bonanza para los profesionales de nuestro sector”. ¿El problema? Daba miedo trabajar con él (no por agresivo, sino por atípico, dejó entrever). Según comentó, el chico dedicó este tiempo de asueto a programar juegos para el Spectrum de 48K...
Pues sí, no es coco y expediente todo lo que busca una empresa en los aspirantes que concurren a una posición. Y en relación directa con esto se encuentra uno de los interrogantes que transversalmente aborda Goleman: ¿por qué no siempre sucede que la gente más inteligente llega a las cotas de poder-responsabilidad (añado: ese binomio del que solemos truncar la segunda parte…)?
¡Ahí queda eso!