- Quienes dicen defenderla (“obras son amores, y no buenas razones”)
- Comprarse una casa, hay pocas cosas que te aten más (si no tienes la suma necesaria)
De la misma forma que nunca entendí el “restriego de fin de exámenes”, esto es, que la gente publicara en Messenger (Facebook estaba aún en capilla) que habían terminado sus exámenes (el ratio de éxito es asunto aparte…), no entiendo que la gente quiera poner los dientes largos a sus “amigüitos” de la popular red social, con el inicio de sus vacaciones.
¿Acaso cree quien secunda tan pueril costumbre que el resto no tendremos derecho a ellas?
Como me decía mi madre, cuando salíamos de compras:
[Yo] Mamá, que si no compro esto ahora, luego se agotará…
[M] ¡Dinero, dinero es lo que hace falta!
Sí, ya sé que desde hace unos días, el grueso de los posts es de temática religiosa… Pero la inspiración (ayudada por el Espíritu, supongo) sopla donde, cuando quiere, y sobre aquello que le apetece.
Ayer un amigo ponía en FB una canción de Miguel Bosé para rezar: Sólo pienso en ti. Y con ella, me traía a la mente una canción de Pedro Guerra: Dios
Os recomiendo escuchar el mensaje de la canción, porque no a todo el mundo le transmite lo mismo. Pedro Guerra ha jugado de forma brillante con la ambigüedad en la letra y en la entonación: ¿Alguien Lo vio? ó Alguien Lo vio.
Yo Lo he visto, porque allá donde hay sufrimiento, Dios no puede faltar, y el de aquellos que testimonian su amor, tampoco. Hay quien entiende la Iglesia como una gran ONG. Pero la Iglesia, en su labor misionera va más allá, en tanto el motor que la impulsa, es la caridad, el amor mismo a los hermanos. Como en cierta ocasión respondió la madre Teresa a la peridista Barbara Walters:
“Por un millón de dólares tampoco yo lo tocaría [a un leproso], hija. Lo importante es tocarlo por amor a Dios”
Volviendo a la canción, y a su compositor: tengo la certeza de que el hecho religioso, en muchos momentos de la vida, toca e interroga al corazón de todo hombre, incluso si éste fuera ateo.
Uno de los grandes descubrimientos para mí durante la JMJha sido el Magníficat dominicano.
Lo disfruté, genialmente interpretado, en el transcurso de la celebración Lumen eclesiae.
Si bien no era la primera vez que llegaba a mis oídos, sí la primera vez que no quería que se evanesciera, como si nada… En un principio desconocía que la obra fuera dominicana; pensaba que era un Magníficat más. Contar con este dato, simplificó la búsqueda.
Pero, más allá de la belleza de la pieza musical, contemplad la oración precristiana que una joven y humilde María entona al Señor.
El escenario diseñado por el arquitecto Ignacio Vicens para los actos de la JMJ en Cuatro vientos fue, en palabras suyas “la estructura más grande hasta la fecha en arquitectura efímera o temporal”. El escenario emulaba una montaña-iceberg y permitía emplazar, entre otros, al coro y a los aproximadamente 2.000 sacerdotes concelebrantes.
200 metros, 200, de escenario. Cuesta hacerse a la idea, ¿verdad?
Hace algún día escuché la noticia de que Google penalizaría el contenido con errores ortográficos; me pareció una iniciativa excelente. En definitiva, existe una correlación entre la calidad de un artículo y el número de faltas.
Esta exhortación implícita del Santo Padre, supone para mí una llamada a la comunidad, y a la humildad. No podemos creer que nuestra relación con Dios es mejor que la de otros. Dios necesita de cada uno de nosotros y nos acoge con nuestras imperfecciones, que superamos en la relación con el hermano.