¿Usted quiere que su hijo apruebe?

31 05 2010

La regla es sencilla: veinticinco minutos de conexión a Internet por dos horas de estudio real (tutorizado-vigilado).

Tengo a un alumno de catorce años, repetidor y despierto al tiempo que vago (para lo que quiere), que pese a tener mañana examen de lengua, estará después de cenar un buen rato frente al ordenador.
No es el típico alumno al que le cuesta entender conceptos y procedimientos, no. Pero sí le falta la actitud, tan importante en la insustituible labor del estudio. Una vez le dije: “ahora te doy clase yo, y dentro de un tiempo será otro profesor quien te ayude. Pero la labor del estudio es intransferible y personal: nadie puede hacerla por ti.”

Si el gobierno divulgara este mensaje (25min/2h) en una de esas campañas publicitarias que tanto le gustan, cuánto mejor nos iría. No son pocos los padres (con o sin estudios superiores) a los que les viene grande aquello de la educación de sus hijos. A buen seguro agradecerían que les dieran claves concisas y efectivas como esta. ¡Eso es! como ya habréis advertido, no hace falta que cada niño de primaria tenga un portátil para solucionar el sempiterno problema de la educación.



Al pan, no tanto pan y al arroz, arroz

30 05 2010

Parece que no, pero en los descansos del trabajo a veces se aprenden grandes cosas. Y es que tan pronto se habla de lo más intrascendente, como de ciencia en estado puro. Surgió el tema del consumo de pan. Yo comenté que la base de carbo-hidratos variaba dependiendo del país-región: Italia con la pasta, sudamérica y muchos países asiáticos con el arroz, y nosotros con el pan. Un compañero comentó que el pan, a diferencia del arroz, son hidratos de carbono simples, menos saludables que los del arroz, las legumbres, los cereales…

Era un dato así lo que necesitaba para comenzar a indagar sobre lo saludable o no del pan; con tantas campañas en uno y otro sentido como ha tenido. Y efectivamente, el pan (por su composición de harina refinada) es rico en hidratos de carbono simples, rápidamente absorbibles por la sangre, cuyo exceso (a groso modo) acabará convirtiéndolos en lípidos.

Me ha gustado especialmente la explicación (breve y didáctica) que podéis consultar en dietas.net

Pues nada, a consumir menos pan blanco, más integral y más arroz.






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