No te vistas de azul, que es de niñas

24 04 2010

Sí amigos, algo así podríamos haber escuchado entre la década de los ’20 y los ’40 del siglo pasado.

En la cultura occidental, la práctica de asociar el rosa a un determinado sexo comenzó en los años 20. Desde entonces y hasta la década de los 40 el rosa era apropiado para los chicos; al estar relacionado con el rojo era un color más masculino y decidido. El azul, por su parte, quedaba vinculado a las chicas, por ser más delicado, y relacionado con la Virgen María (azul celeste). A lo largo de los años 40 esta norma social fue invertida, permaneciendo así hasta nuestros días.

[Traducido de wikipedia en inglés]

Publicaba esta misma mañana un artículo que explica el por qué abstracto de muchos de los usos y costumbres culturalmente heredados, cuyo contenido interiorizamos y nos limitamos a mimetizar.

Cuestionemos, por tanto, como primer paso hacia la adquisición de una conciencia crítica que nos permitan zafarnos de aquellos convencionalismos que no hacen sino lastrar la libertad del hombre.



Somos un poco monos

24 04 2010

A pesar de que hay controversia respecto a la veracidad de la realización del estudio, en esencia me parece más que aceptable lo que reseña; tanto así, que la interpolación que de la historia hagas será, probablemente, distinta a la mía.

En un experimento metieron a cinco monos en una habitación. En el centro de la misma ubicaron una escalera, y en lo alto, unos plátanos. Cuando uno de los monos ascendía por la escalera para acceder a los plátanos, los experimentadores rociaban al resto de monos con un chorro de agua fría. Al cabo de un tiempo, los monos asimilaron la conexión entre el uso de la escalera y el chorro de agua fría, de modo que cuando uno de ellos se aventuraba a ascender un busca de un plátano, el resto de monos se lo impedían con violencia. Al final, e incluso ante la tentación del alimento, ningún mono se atrevía a subir por la escalera.

En ese momento, los experimentadores extrajeron uno de los cinco monos iniciales e introdujeron uno nuevo en la habitación.

El mono nuevo, naturalmente, trepó por la escalera en busca de los plátanos. En cuanto los demás observaron sus intenciones, se abalanzaron sobre él y lo bajaron a golpes antes de que el chorro de agua fría hiciera su aparición. Después de repetirse la experiencia varias veces, al final el nuevo mono comprendió que era mejor para su integridad renunciar a ascender por la escalera.

Los experimentadores sustituyeron otra vez a uno de los monos del grupo inicial. El primer mono sustituido participó con especial interés en las palizas al nuevo mono trepador.

Posteriormente se repitió el proceso con el tercer, cuarto y quinto mono, hasta que llegó un momento en que todos los monos del experimento inicial habían sido sustituidos.

En ese momento, los experimentadores se encontraron con algo sorprendente. Ninguno de los monos que había en la habitación había recibido nunca el chorro de agua fría. Sin embargo, ninguno se atrevía a trepar para hacerse con los plátanos. Si hubieran podido preguntar a los primates por qué no subían para alcanzar el alimento, probablemente la respuesta habría sido esta “No lo sé. Esto siempre ha sido así”.

Vía javiermalonda.com



1984

3 04 2010

El miércoles, de camino al trabajo vi una publicidad que utilizaba una frase (sobresaliente) de Einstein:

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo

Como corolario podemos decir que viajar es una maravillosa forma de obtener resultados bien diferentes. Y debe ser por ello que al poco de entrar en el tren nuevas ideas para el blog me han visitado:

Hace unos días encontré un ejemplar de la revista MAN en la balda de los buzones donde tenemos a bien dejar los incontables panfletos que inundan nuestros mailboxes: dentistas, telechinos, telepizzas… ¡qué les voy a contar! Recuerdo que en fechas prenavideñas El Corte Inglés había entregado -uno por casa- un libro a color con todo el coleccionable de juguetes. ¡Qué despropósito! El caso de la revista MAN parecía bien distinto, un vecin@ la habría dejado, previsiblemente a la vuelta de un viaje en avión, para que otro la reutilizara.

Aproveché para incluirla entre el equipaje vacacional: la portada no estaba nada mal. Pero no es precisamente de la chica de la portada de quien quería hablar, sino de un artículo-editorial (de calidad prosaica) firmado por el director. En él hablaba sobre la maltrecha ética futbolística de los clubes -que mientras venden una política de “a las 11 en casa”, transigen con las trampas en el terreno de juego-. Y la repercusión que estas actitudes tienen en los pequeños que se miran en el espejo de sus ídolos.

Pues bien, la ilustración que encabezaba el artículo incluía el triángulo-ojo-en-medio que masones, cristianos… utilizan como metáfora del Dios o ente que todo lo ve. Y junto al icono, un 1986 donde debería figurar un 4 como una catedral de Orwell. No sé quién será el revisor (si es que técnicamente así es referido quien revisa la publicación) de MAN, pero sin duda, ese día no estuvo al quite.



Servidor de nombres de dominio

2 04 2010

No es la primera vez que he necesitado la dirección de un DNS y no la he tenido a mano. Ayer intentaba conectarme a una red wireless abierta (la misma a la que estoy conectado ahora), que me asignaba IP, pero no me daba salida a Internet. Rápido sospeché que el router tenía deshabilitada la resolución DNS -como modo de proteger el acceso-. Por suerte en un fichero tenía la IP de www.google.com Y gracias a ello pude buscar un servidor DNS público.

Iba a apuntar en el móvil la IP en cuestión, cuando recordé que Google ofrecía desde hace unos meses su propio servicio de DNS. Y en efecto, funciona a las mil maravillas, y es la mar de fácil memorizarlo:

Principal: 8.8.8.8

Alternativo: 8.8.4.4

Claro que sacarán buen provecho de nuestras consultas a este servicio “gratuito”, pero en esta vida no se puede tener todo…






Stop SOPA