Ágora
22 10 2009Anoche vi la película de Amenábar, y lo hice en compañía de una amiga cristiana y de otra unitaria (no practicante), con raíces judías. La charla posterior fue enriquecedora. Me decidí a verla porque los argumentos, críticas y opiniones toman cuerpo cuando uno es testigo directo. Como suelo decir: “desde un McDonalds, con una hamburguesa delante se habla fenomenal del hambre en África”
La fotografía de la película es impresionante, la banda sonora a la altura de la superproducción, pero el argumento no puede ser más maniqueísta (y sobra decir quiénes son los malos).

[Las siguientes líneas revelan partes de la trama.]
Quiero comentar dos cuestiones:
1 – Cuando vi la escena en la que alguien saca de un bolso unas cuantas piedras (lapidatorias), no pude evitar esbozar una sonrisa, acordándome de La vida de Brian (importante: película de humor) concretamente de la hilarante representación de las lapidaciones, que forman parte del “ocio” de la época. Como recordaréis, durante el camino los asistentes (varones) pueden comprar bolsitas de cantos rodados, gravilla… Como caricatura es ingeniosa, no así como parte de una producción que pretende ser (mucho me temo que su parcialidad no se lo permite) historiográfica.
2 – Haciendo un análisis sintético, podría enunciarse lo siguiente (según la película):
(Pese a que no se conservan sus publicaciones) Hypatia, como filósofa, matemática y astrónoma habría descubierto la órbita elíptica de rotación de los planetas en torno al Sol.
Los cristianos (representados como seres beligerantes, desalmados, vengativos…) mataron a Hipatia (máximo exponente de lo profano) y saquearon la Biblioteca del Serapeo (sucesora de la de Alejandría).
No fue hasta el S.XVII cuando el científico alemán Kepler redescubrió la forma en que los planetas giraban alrededor del Sol.
[Saque usted ahora sus propias conclusiones sobre los cristianos.]
Desde luego, ésta es la reflexión que inducen el curso y el modo en que las afrentas de la película se suceden. Aquel que caiga en la superficialidad y el efectismo de la película, asumirá como propia la tesis de la película (lo que le han querido contar). El espectador avezado, por su parte, a poco que escarbe (véase Hypatia) comprobará las lagunas existentes sobre la vida de Hypatia , las distintas hipótesis barajadas y la fuerte componente de la idealización tras su muerte. Ya sabemos que cuando alguien muere, todo el mundo habla del gran amigo y mejor persona que era…
Como muestra de las tergiversaciones, un botón:
Pese a que el Humanismo ha llegado hasta nuestros días, la película pone en el punto de mira a los cristianos como los artífices de su final. Pues bien:
“La figura de Hipatia se ha convertido en un verdadero mito: desde la época de la Ilustración se le presenta como a una “mártir de la ciencia” y símbolo del fin del pensamiento clásico ante el avance del Cristianismo. Sin embargo, en la actualidad se destaca que su asesinato fue un caso excepcional y que, de hecho, la escuela neoplatónica alejandrina perduró hasta el siglo VII.” – Wikipedia dixit.
“No hubo más actos violentos contra los filósofos paganos de Alejandría, cuya Escuela siguió floreciendo hasta pleno siglo VII, sin que su actividad se viera interrumpida siquiera por el cierre de la Academia de Atenas en tiempos de Justiniano I (529).” – Wikipedia dixit.
Para concluir: me sorprende la vehemencia con que algunos se esfuerzan algunos en elevar lo que no es más que su simple opinión a la categoría de ciencia… Desde luego, si Amenábar hubiera elegido a John F. Kennedy como protagonista de su historia, el asesinato del presidente estaría atado, y más que atado.
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